La cirugía reconstructiva en urología se centra en restaurar la función y la anatomía del tracto urinario y de los órganos genitales cuando se encuentran alterados por enfermedades, traumatismos, infecciones, tratamientos previos o malformaciones congénitas. Su objetivo principal es mejorar la calidad de vida del paciente, devolviendo un funcionamiento normal y reduciendo síntomas que pueden afectar de manera significativa al bienestar diario.
Uretroplastia termino-terminal
La uretroplastia termino-terminal pretende corregir la estenosis de uretra siempre y cuando la longitud de la estrechez sea inferior a 2 ó 3 cms. La estenosis es una cicatriz interior de la uretra que disminuye el calibre de ésta y puede ser debida a varias causas: congénita (habitualmente detectada en la infancia), infecciones, traumatismos o como secuela de la cirugía transuretral previa o secundaria a sondajes.
La técnica consiste en la apertura de la uretra a nivel del pene o periné, con escisión del segmento de uretra que presenta la estenosis. Posteriormente se unen los dos cabos uretrales con unos puntos de sutura hasta conseguir re-establecer la continuidad de la luz uretral.
Esta intervención requiere de anestesia regional o general y tras la cirugía suele ser necesario llevar sonda uretral durante un tiempo. El paciente suele permanecer ingresado 24 o 48 horas y es dado de alta con sonda vesical hasta que se retira en unos pocos días en la consulta.
Uretroplastia con colgajo de mucosa bucal
La uretroplastia con colgajo de mucosa bucal pretende corregir la estenosis de uretra en aquellos casos en los que es necesario interponer un injerto o colgajo dada la longitud de la estenosis que hay que re-emplazar. La estenosis es una cicatriz interior de la uretra que disminuye el calibre de ésta y puede ser debida a varias causas: congénita (habitualmente detectada en la infancia), infecciones, traumatismos o como secuela de la cirugía transuretral previa o secundaria a sondajes.
La técnica consiste en la apertura de la uretra a nivel del pene o periné, con escisión del segmento de uretra que presenta la estenosis. Posteriormente se interpone el colgajo de mucosa bucal (previamente extraido de la boca del paciente) sustituyendo a la zona uretral lesionada. Se practican puntos de sutura hasta conseguir re-establecer la continuidad de la luz uretral.
1. Obtención del colgajo de mucosa bucal y preparación de éste liberando la grasa subyacente.
2. Colocación del colgajo en la cara ventral de la uretra abierta longitudinalmente y sutura de ambas mucosas con monofilamento reabsorbible de 4/0 puntos sueltos (incluyendo cuerpo esponjoso siempre que sea posible).
3. Colocación de una sonda de Foley de silicona 18 Ch y cierre del músculo bulbocavernoso.
4. Posteriormente colocación de drenaje aspirativo entre el músculo bulbocavernoso y el tejido celular subcutáneo, que se retirará a las 24 horas.
5. Cierre de piel con agrafes cutáneos y apósito compresivo perineal 24 horas.
Esta intervención requiere de anestesia regional o general y tras la cirugía suele ser necesario llevar sonda uretral durante un tiempo. El paciente suele permanecer ingresado 24 o 48 horas y es dado de alta con sonda vesical hasta que se retira en unos pocos días en la consulta.
Corrección quirúrgica de la incurvación peneana
La corrección quirúrgica de la incurvación peneana pretende obtener el enderezamiento del pene y mejorar la capacidad para tener relaciones sexuales.
Mediante esta técnica quirúrgica se trata el pene, que puede estar incurvado de una forma anormal desde el nacimiento (incurvación congénita) o se desarrolla en la edad adulta motivado por una placa fibrosa en el pene (enfermedad de Peyronie) y hace que tenga dolor durante la erección y/o no pueda tener relaciones sexuales satisfactorias.
El tratamiento de la incurvación congénita es exclusivamente quirúrgico. El tratamiento de la incurvacion del adulto puede ser con pastillas, con inyecciones en el pene, ambos de escasos resultados; o mediante cirugía, con anestesia locorregional o general, en el que se colocan unos puntos en el lado contrario a la incurvación o un injerto de otro tejido en el mismo lado de la incurvación. La técnica a elegir dependerá de cada caso.
El procedimiento suele precisar anestesia loco-regional y un mínimo ingreso hospitalario.
Cirugia de la incontinencia urinaria femenina
La cirugia de la incontinencia urinaria femenina pretende resolver el problema de las pérdidas de orina en la mujer. La incontinencia urinaria de esfuerzo en la mujer responde al tratamiento quirúrgico a diferencia de la incontinencia de urgencia.
Actualmente esta cirugía se basa en la colocación de una banda de material sintético suburetral con objeto de elevar la uretra y cuello vesical y de esta forma lograr cerrar la salida de la vejiga en condiciones de aumento de la presión abdominal (tos, estornudos, risas, etc).
Esta técnica se realiza via vaginal, con una mínima incisión y requiere una breve hospitalización. Finalizado el procedimiento se coloca una sonda vesical y un taponamiento vaginal que se retiran a las 24 horas de la operación. La paciente es dada de alta, reiniciando la micción espontánea y natural tras la retirada de la sonda.
Cirugia de la incontinencia masculina
La cirugia de la incontinencia masculina suele ser secundaria a un fallo del mecanismo de cierre del esfinter secundario a cirugías prostáticas o rectales previas. Las técnicas actuales van desde la colocación de una malla suburetral en las incontinencias leves o moderadas, hasta la colocación de un esfinter articial en las incontinencias severas.
En la incontinencia urinaria leve o moderada y con integridad del esfinter externo el tratamiento recomendado es la colocación de una banda de material sintético por debajo de la uretra bulbar con objeto de elevarla y mantenerla coaptada (Invance ® o Advance ®)
Esta técnica quirúrgica se realiza con anestesia raquídea o loco-regional, con una incisión única a nivel del periné y precisa de una mínima hospitalización. Se coloca una sonda tras la intervención que se retira a las 24 horas, momento en el que se procede al alta hospitalaria del paciente, reanudando éste su micción natural y espontánea.
En la incontinencia urinaria severa masculina la técnica quirúrgica de elección es el esfinter urinario artificial.
Mediante esta técnica se trata de corregir los escapes de orina mediante la colocación de un esfinter (cierre) artificial, que consta de tres partes. Un manguito que se coloca alrededor de la uretra o del cuello de la vejiga, un reservorio de líquido que se coloca en el interior del abdomen, y una válvula que dirige la circulación del líquido desde el manguito al reservorio para orinar y desde el reservorio al manguito para cerrar y controlar así la orina. La válvula se sitúa en la bolsa escrotal en el varón o en los labios de los genitales en la mujer y es controlada por el paciente.
Cirugia correctora del prolapso
La cirugia correctora del prolapso en la mujer pretende recolocar en su posición normal intra-abdominal aquellos órganos pélvicos prolapsados a través de la vagina (bien sea la vejiga, el útero o el recto).
Son múltiples los procedimientos quirúrgicos que pueden utilizarse para corregir un prolapso, si bien podemos agruparlos en cuatro grandes apartados:
1. Corrección quirúrgica por vía abdominal (a través de una incisión en el abdomen).
2. Corrección quirúrgica por vía vaginal: consiste en corregir el cistocele o el rectocele a través de la vagina. Habitualmente se recurre a la utilización de mallas para reforzar la corrección dada la debilidad de los tejidos.
3. Corrección quirúrgica por via combinada.
4. Corrección laparoscópica.
La elección de una via u otra depende de múltiples factores como son: procedimientos quirúrgicos previos, experiencia del cirujano, patologías asociadas, obesidad, etc
En nuestro centro, siempre que sea posible, preferimos el abordaje via vaginal con ayuda de mallas para reforzar el soporte del suelo pélvico.
