
La disfunción eréctil se define como la incapacidad de mantener una erección lo suficientemente rígida y de suficiente duración como para permitir la actividad sexual satisfactoria. Hay que distinguirlo de la eyaculación precoz y de la infertilidad. Esta incapacidad se tiene que manifestar de forma persistente, para poder considerarlo como alteración. En la actualidad no se usa el término impotencia.
¿Es frecuente?
Su incidencia varía según los países, por norma general los países mas desarrollados suelen tener tasas de incidencia mas elevadas, así en EEUU hasta el 52% de los hombres entre 40-70 años padece algún tipo de disfunción eréctil, en España esta tasa se sitúa entorno al 17%.
¿Cuál es la causa de la Disfunción Eréctil?
Clásicamente se han dividido las causas de D.E en dos grandes grupos, las causas orgánicas y las psicológicas aunque en la práctica clínica diaria lo más frecuente es encontrar formas mixtas.
Dentro de las causas orgánicas destacan por su importancia y por su frecuencia enfermedades tales como la diabetes, la hipertensión, la dislipemia todas ellas entidades que junto con el hábito tabáquico, muy frecuentemente asociado, van a provocar alteraciones vasculares y nerviosas que serán las que en última instancia darán lugar a la D.E. No podemos dejar de nombrar también como causa de D.E las enfermedades neurológicas tales como parkinson, Alzheimer, trombosis y embolias cerebrales, daño medular, hernias de disco, las intervenciones quirúrgicas sobre todo las de próstata y recto, los traumatismos pélvicos, la radioterapia pélvica, los tratamientos farmacológicos, la drogadicción, el alcoholismo. Como podemos ver muchas son las causas que pueden llevarnos a padecer D.E.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico es fundamentalmente clínico, realizando una correcta historia apoyada con cuestionarios específicos de salud sexual, estos cuestionarios son útiles en aquellas personas con dificultad de expresión oral.
Una vez que se conoce el problema, el médico realiza una historia clínica detallada encaminada a conocer el tiempo de evolución, forma de comienzo (inicio brusco o insidioso), como evoluciona , si tiene erecciones espontaneas, deseo sexual, características de la eyaculación, como son las relaciones con su cónyuge y cual es su actitud con respecto a la relación sexual. El médico indagará en la búsqueda de antecedentes relacionados con enfermedades crónicas, tratamientos, consumo de tóxicos, trastornos afectivos, intervenciones quirúrgicas y traumatismos. También conviene conocer la situación social y familiar.
¿Hay tratamiento?
Hoy en día existen tratamientos muy eficaces contra la D.E.
El abordaje del tratamiento del paciente con D.E es multidisciplinar interviniendo, el médico de atención primaria, el psicólogo clínico y por supuesto el Urólogo.
Conviene orientar el estilo de vida en los casos de estrés y exceso de trabajo. Es importante encontrar tiempo para el descanso y para la relación de pareja.
Conviene abandonar el hábito del tabaco y el alcohol. Procurar realizar ejercicio de forma regular. Intentar sustituir los medicamentos que interfieren en la función sexual, por otro que tenga menos implicación. Conviene que estén bien controladas las enfermedades asociadas a la disfunción eréctil.
Desde el punto de vista farmacológico podemos recurrir a los inhibidores de la 5 fosfodiesterasa (Sildenafilo, Vardenafilo, Tadanafilo). Estos medicamentos actúan, cuando existe estimulación sexual, aumentando el flujo sanguíneo del pene. Su mecanismo de actuación es sobre la cadena enzimática que facilita la relajación de los pequeños músculos lisos que regulan el flujo de sangre en el pene. Siempre se deben de administra bajo criterio médico, pues no están exentos de efectos adversos.
Cuando el tratamiento farmacológico por vía oral oral fracasa se puede recurrir al tratamiento mediante inyecciones Intracavernosas de fármacos vasoactivos tales como la prostaglandina PGE1, y cuando todo tratamiento médico es inútil se recurre al tratamiento quirúrgico mediante la implantación de la prótesis de pene.
